martes, 23 de febrero de 2016

Satélites / Relámpagos 35


“¡Hipercolibrí, lanza relámpagos!”

Hay quien aterriza en la hipertermia
central de un pueblo escondido,
rodeado por canoas que en el agua
chapoteando a medias se deshacen
en un brusco polímero infinito.
No son seres los que nadan y verdean
envainados en neoprene –son misiles
que bordean lo infrahueco de los genes–,
constelados por las gotas que destilan
estas hojas gigantescas, rezumantes:
la humedad los deja en cuero
porque acá nada se seca.
Hay los que disparan por los rápidos,
eyectados jeta al agua, río abajo,
esquivando las agujas minerales.
Puede ser ahí o en un monte
entre las piedras y cascadas del nudista,
donde observan lo que nadie: este pájaro,
esa choza, esta piedra están naciendo
por siempre jamás. Nada existe
que se iguale a nuestro cielo
en la tierra: esta ducha es agua helada
de montaña, esta piedra es planetario,
una flaca tobogana donde corre a los tropiezos
ese perro musculoso, su estropeado chiche
de goma en la boca, la hendidura
por la que sopla y chilla el prana, su sonido
de ínfimo dios que nos escupe: “ya no saben
qué inventar”.



(a Pablo Gallego)

miércoles, 10 de febrero de 2016

Satélites / Relámpagos 34


“¡Hipercolibrí, lanza relámpagos!”

No quedan más gotas de savia. Ya está
todo concluido. No quedan
más lágrimas vegetales que rociar
sobre este altísimo tronco desnudo.
El albo de su cuerpo está deformado
por todos los rayos de este mundo.
Aún respira, aún suspira pero cada
vez con menos fuerza. Ya está todo
concluido. Su latido agoniza
sobre cada hoja, disperso en este caos
de nervaduras evanescentes.
No quedan más palabras
que escupir a la cara de nadie. Ya está
todo concluido. Recluidas las sombras
de todos los muertos bajo las raíces.
Contorsionadas dócilmente
por esas boas de un verde luminoso.
Arrancadas las raíces, ya no quedan
sino montículos de tierra removida
donde soplar los últimos rumores
que jamás retuvimos. El temblor
de la mano del insomne ya se apaga
sobre la pipa de madera, su corazón
humeante en la tierra. No quedan apenas
restos de civilización. Ya no resta
nada sobre lo cual discutir. Ya está
todo concluido. El sol, la luna, el pico
de esa montaña, esa ventana rajada
por el pico del pájaro, por la lluvia
y el golpe del relámpago. La abertura
en el pecho, rellena de penachos
que sobresalen como flechas
disparadas antes del fin
de los tiempos. Ya está todo
concluido. Ya es hora
de empezar.

viernes, 5 de febrero de 2016

Satélites / Relámpagos 33

“¡Hipercolibrí, lanza relámpagos!”

Huir selvático de los ojos de lata
y la boca amigdalada o rellena
de tachuelas, buche hinchado
de dolorosos contrapuntos, la pinta
despintada por venablos de odio.

Huir del derrame vil, del volátil
zumo que se resume en plaga o
señuelo del que pliega en sus lonjas
las novedades de ayer, y yo

diluido entre tantos instintos, la tinta
convulsa de la valva abierta me adhiero
a lo que no hiere, a lo que roza
la risa en el intersticio, no el tajo
chillón del cuchillo ni la escama
que en el espasmo se desprende

ni el espanto que nos pasma, instala
el tufo que al pulmón de pizpireta
le mutila el filo de maleza, le reemplaza
el alma por el asma imberbe, sino el crack
de la beleza explosiva que se expande
frondosa por las venas como soplo
de relincho y eléctrico galope, como crines
que de oxígeno la pirotecnia peina

hasta el cielo subterráneo que nos crece
como hierbas, como tónico, cual yuyo
replicante que podado no es
jamás. 

martes, 2 de febrero de 2016

Satélites / Relámpagos 32


“¡Hipercolibrí, lanza relámpagos!”

Enfundados en milhojas
antropoides que recubren
la encrespada melena
de ese mar que casi somos
–microscopía de trinos,
salpicré de chispazos–
emprendamos la gala
incierta que hace rato
a la deriva nos debemos.

Hagamos una fiesta
por cada átomo
que declina.





(a Luc Arrillaga)

Satélites / Relámpagos 31


“¡Hipercolibrí, lanza relámpagos!”

Caen lagartijas desde los balcones
-incrustaciones joyescas en las ruinas de piedra-
como hachas diminutas y acolchonadas
sobre el cuello metálico de las liebres
que pululan libres por las noches
cuando nos levantamos a sorber
el líquido sacramental de la luna.      

Estos también son ritos cotidianos
que no tienen prensa.

lunes, 18 de enero de 2016

Satélites / Relámpagos 30


“¡Hipercolibrí, lanza relámpagos!”

Niña del astro, está en la piedra.
Niña del astro, está en la flor.

Niñá, caé, galaxia en un fumo.
Niñá en el néctar, mareate en la chicha.

Comunicate con señas. Alicate de años,
señales de astros.

Vamos a entenderte. Casi.
Casi es mejor. Vamos a encenderte.

Astralizate. Niñá.
En la piedra. En la flor.

domingo, 17 de enero de 2016

Satélites / Relámpagos 29


“¡Hipercolibrí, lanza relámpagos!”

Tu cráneo es lo que menos observo –es el pico
lo que me atrae, la delicadeza al libar
el hueco sulfurado de las flores,
aunque no sea éste un espacio ordinario
donde se acumula la basura llena de destellos,
brillantes cuchillos, las monedas
desgastadas que aún nos guiñan
sus reflejos mariguanos en la mano de otras eras,
o mejor el épico aletear que arremolina
un hiperespacio cualquiera –es en este
pulmón de limo donde nada y anida
nuestro genuino interés.