viernes, 5 de febrero de 2016

Satélites / Relámpagos 33

“¡Hipercolibrí, lanza relámpagos!”

Huir selvático de los ojos de lata
y la boca amigdalada o rellena
de tachuelas, buche hinchado
de dolorosos contrapuntos, la pinta
despintada por venablos de odio.

Huir del derrame vil, del volátil
zumo que se resume en plaga o
señuelo del que pliega en sus lonjas
las novedades de ayer, y yo

diluido entre tantos instintos, la tinta
convulsa de la valva abierta me adhiero
a lo que no hiere, a lo que roza
la risa en el intersticio, no el tajo
chillón del cuchillo ni la escama
que en el espasmo se desprende

ni el espanto que nos pasma, instala
el tufo que al pulmón de pizpireta
le mutila el filo de maleza, le reemplaza
el alma por el asma imberbe, sino el crack
de la beleza explosiva que se expande
frondosa por las venas como soplo
de relincho y eléctrico galope, como crines
que de oxígeno la pirotecnia peina

hasta el cielo subterráneo que nos crece
como hierbas, como tónico, cual yuyo
replicante que podado no es
jamás. 

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